
2024
Es una pena que el hormigón no arda
RAQUEL MEYERS
Bitamine Kultur Elkartea, Habitación para la investigación artística, cultural y social en la frontera, situada en Irun-Euskadi, en asociación con la Fundación Casa Planas. Imagen y Turismo, situada en Palma de Mallorca, en 2024 impulsan un programa de becas dirigido a personas investigadoras residentes en Euskadi.
Este programa tiene como objetivo desarrollar y producir proyectos que aporten una reflexión sobre el impacto del turismo en términos socioculturales. La investigación parte de la activación del Archivo del Turismo en Casa Planas (Planas Archive).
A través de su estrategia de proyección exterior y nuevas conectividades del territorio nacional ambas estructuras comenzaron su alianza en 2022 para el fomento de la investigación y creación contemporánea. Comparten la misión de generar espacios de debate y pensamiento crítico para repensar nuevas formas de estudio sobre los desplazamientos, de una forma más responsable, desde el respeto y el cuidado con un marcado carácter ecosocial y decolonial.
En este sentido, abren una convocatoria para proyectos de investigación artística dirigida a artistas, investigadorxs, comisarixs, etc que residan y trabajen en Euskadi, sin restricciones en cuanto a disciplina o campo de estudio.
DESPLAZAMENDUAK / DESPLAZAMIENTOS ofrece la posibilidad de activar la investigación en la sede de Casa Planas en Palma de Mallorca en un formato de estancia de un mes y desarrollar el resto de la investigación en Euskadi, contando con el espacio de Bitamine en la comarca del Bidasoa.
El proyecto seleccionado ha sido “Es una pena que el hormigón no arda” de Raquel Meyers.
Conjuntamente con el desarrollo de su investigación se organizó un calendario de actividades en el que la artista presentó los resultados de su investigación que se recogen en esta publicación, en el marco del Congreso Internacional COSTA (Observatorio de Turismo y Cultura Sostenible), organizado por Casa Planas en Palma de Mallorca en octubre de 2025, así como una serie de actividades de presentaciones públicas en Euskadi.
A partir de una investigación artística en el marco de la beca Desplazamenduak / Desplazamientos #1, Raquel Meyers construye un artefacto crítico con forma de ensayo expandido que remueve los escombros del progreso para mostrarnos la otra cara del milagro moderno: el hormigón como símbolo de control, del turismo codicioso, del urbanismo excluyente, de la arquitectura del olvido. Es una pena que el hormigón no arda es una provocación, que no se dirige a la propia materia, sino al modelo que lo ha erigido como cimiento de un mundo inhabitable.
Raquel no solo observa, sino que interroga. Con las ciudades de Palma e Irun como escenarios, este proyecto es una arqueología emocional y política del capitalismo tardío: turismo, cemento, expulsión, precariedad, algoritmos y estratos sociales. Un collage de memoria, archivo, teletexto y un urbanismo que no acoge, sino que repele.
La mirada de Meyers es radical: no hay redención posible en la postal que la artista nos envía. Su crítica se cuela entre titulares de los años 70 y declaraciones de hoy, revelando que el relato oficial del desarrollo ha sido, desde siempre, una operación estética de lavado de cara. Porque el hormigón no arde, pero asfixia. Porque la
modernidad no construyó hogares, sino mercados. Porque la ciudad, como dice Harvey, ya no es espacio de vida sino de acumulación. Y porque, como recuerda Fisher, el capitalismo ha logrado que ni siquiera podamos imaginar otra cosa.
Este libro no ofrece soluciones ni nostalgia. Es un grito desde los márgenes, una militancia desde la imagen, un gesto de sabotaje contra la domesticación de lo público y la mercantilización de lo común. Un recordatorio incómodo de que lo que llamamos progreso fue —y sigue siendo— una máquina de producir desigualdad, desencanto y desarraigo. Que lo público y lo común es nuestro hábitat y lo estamos perdiendo.
Si algo arde aquí, no es el hormigón: es la urgencia de imaginar otra ciudad, otro paisaje, otra manera de habitar.
Helga Massetani Piemonte
El proyecto de Raquel Meyers es una propuesta interesante para hablar de lo que no se mueve: el hormigón. Este material es el gran invento del siglo XX, un elemento que ha ido minando nuestro paisaje y nuestro imaginario en los últimos 100 años convirtiéndose en el telón de fondo del paisaje turístico, hasta el punto de hacerse imperceptible.
De las más de 5000 postales de la producción de Casa Planas, ha sorprendido identificar cómo el hormigón es protagonista en un 80% como imagen de modernidad, progreso e incluso objeto de deseo o admiración. Lejos de esta lectura, una mirada más consciente del consumo de agua que conllevan estas construcciones y el residuo eterno que dejan en el planeta nos confronta con una realidad que pide a gritos revisar nuestros paisajes e imaginarios.
Esta investigación artística nos ayuda a comprender cómo hemos integrado el deseo de cimentación hasta normalizar la idea de construir “un maravilloso puente en el mediterráneo”. Raquel Meyes ha extraído documentación que ayuda a señalar el boom de la España tardofranquista, utilizando como ejemplo las ciudades de Irun, orientada a la industria, y la ciudad de Palma, orientada al turismo.
Alelí Mirelman - Casa Planas
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